autora Lucía Fernández Fernández (2º E.S.O.)
En una ciudad al norte
de España vive una adolescente (de 13 años de edad). De apariencia externa
fuerte, por su estatura superior a la media de su edad, pero en realidad débil
por dentro. En el proceso lógico de búsqueda de personalidad propio de su edad,
empieza a encontrar en el deporte y en los juegos en general, un punto de
soporte sobre el que construir esa nueva personalidad e identidad.
En ese proceso y de
una manera fortuita, Lola, que así es como se llama la niña, decidió que quería
jugar al voleibol. En su ciudad no es fácil encontrar un club en el que
jugar. Como sucede en todo el deporte femenino, la oferta es bastante escasa.
Además de eso, en casa tampoco la ayudaron mucho: que si es mejor que hagas
otras cosas, que si está muy lejos el pabellón, que cómo vas a ir sóla,...
Sin embargo el voley
era el único deporte que le apasionaba. Decidió investigar y buscar la mejor
manera para practicar dicho deporte. Valoró las opciones de entrar en las
Escuelas Deportivas Municipales o federarse con uno de los pocos clubs
que hay en su ciudad. Al final se decantó por esta segunda opción. Se dirigió a
la instalación en donde entrenan los equipos de ese club, hizo una prueba de
nivel y empezó a entrar en la dinámica del equipo. Cada entrenamiento es una aventura
para ella porque es un descubrimiento constante de nuevas reglas y de nuevos
"trucos" (que es como ella llama a las instrucciones que sus
entrenadores le dan para mejorar los gestos técnicos).
A estas alturas de esa
fascinante aventura ya se conoce las reglas básicas de "su" deporte: que
el máximo número de toques son 3; que si el saque se hace fuera del campo; que
si en el equipo hay un colocador; rematadores,... que si tiene que haber
comunicación con tus compañeros; que si la rotación se realiza en el sentido de
las agujas del reloj,...
Sin embargo lo que más
le gusta a Lola es la posición de LÍBERO. Es una posición específica, de un
especialista, encargado de "salvar" todos los balones que lleguen a
su campo. Probablemente la posición más complicada y según Lola, la más
espectacular.
Será esto una
premonición, irá la personalidad de Lola encaminándose hacia algo con los
mismos valores que el Voleibol y en concreto con valores cercanos al Líbero.
Son preguntas que quedan en el aire y sólo el tiempo y Lola nos darán las
respuestas. Deseando que Lola siga disfrutando de esa maravillosa aventura nos
despedimos hasta otro capítulo de este fabuloso recorrido por la vida de una
adolescente.

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